Productos de movimiento rápido y altos costos de insumos, lo que exige estrategias de precios y logística eficientes.
Retrasos en la entrega de maquinaria y demanda fluctuante, que complican la gestión de cartera.
Dificultad para realizar venta proactiva frente a ciclos agrícolas estacionales.
Presión regulatoria y climática: la volatilidad del clima y las normas ambientales obligan a ajustar constantemente la oferta.
Llevar conocimiento técnico a productores dispersos geográficamente y fidelizarlos en un mercado dominado por relaciones a largo plazo.